![]() |
![]() |
Nací en una familia lo que se conoce como estructurada, una buena educación y todo lo que el núcleo familiar puede ofrecerte, con sus cosas pero como todo. El problema o la circunstancia que hoy conscientemente reconozco como la causa principal de haber desarrollado el Trastorno Límite de Personalidad, sin lugar a dudas fue las violaciones reiteradas durante varios años de mi infancia. El período exacto no sabría decir, pero las edades rondaban entre los 5 y los 8 años. Siempre fui una niña con miedos, con inseguridades y por lo que sé ahora sumamente inestable; a la edad de 12 años ya estaba ‘jugando a hacerme daño’: heridas con tijeras, a cada enfado las muñecas de mis manos eran rozadas contra los edificios para simplemente provocarme dolor. La explosión surgió a los 16 cuando mi obsesión era morirme, desaparecer, nunca he intentado suicidarme, sí pequeños sustos pero no con la intención clara de matarme, si no de dormir y huir del estado en el que me encontraba, una vez terminé en urgencias por ingesta de pastillas pero no fue nada importante. Pasé por mi primera experiencia de psiquiatra y psicólogo, pero nada destacable porque su intención no era diagnosticarme nada, sino ‘pasar su tiempo’ conmigo... puede sonar despectivo pero no lo es, fue la realidad, duré muy poco tiempo para alivio de nuestra querida Seguridad Social, menos gastos y menos tiempo que emplear con una niña que solo ‘pretendía llamar la atención’ y poco más. Pero a pesar de mi experiencia puedo decir que hay profesionales buenos y profesionales no tan buenos, un Trastorno poco estudiado y pocos profesionales especializados en su tratamiento, por lo cual podemos pasar por cualquier otro diagnóstico que no sea el adecuado, y así pasarnos media vida sin encontrar nuestro sitio. Los años pasaban y yo iba de estados muy buenos a caóticos en cuestión de semanas, días e incluso horas, mi mente no entendía que era lo que pasaba, si no quería morirme ¿por qué lo pensaba?, si no quería hacer daño ni a mí ni a los demás ¿por qué lo hacía?... por lo que esos sentimiento de culpabilidad, ansiedad, dolor los recuerdo desde que era bien pequeña. Hasta que la situación fue empeorando mes a mes y año tras año, hasta que a mis 22 años sufrí una de las crisis más fuertes que recuerdo, así que por propia decisión terminé en una consulta privada, con la única y clara intención de saber la verdad, me prometí que esto cambiaría que ya no valía el ‘lo intentaré’, ‘venga, ya se pasará’; eso ya no era suficiente yo necesitaba salir de todo esto, fue justamente en ese momento cuando fui diagnosticada de TLP, fue duro aceptar que pasaba algo, que tenía un nombre y lo peor que cómo afrontaría todo esto. Un mes después decidí contarle a mi familia, y a algunos amigos/as lo que pasaba. Con algunos tuve más suerte que con otros, unos se empeñaban en dar la espalda a todo lo que significara Trastorno, problema, etc. Era más fácil pensar que esto solo era un momento determinado de mi vida y que pasaría solo, otros se centraban en no escuchar para no sentirse incómodos, pero por el contrario me encontré a personas dispuestas a escuchar e intentar buscar la forma de ayudarme y hacerme sentir un poco mejor, fue difícil porque en ese año todo iba mal, un familiar en el hospital pendiente de su vida, amistades rotas por culpa de mis comportamientos; por lo que hacer frente a una terapia se me hacía sumamente difícil, lo único que tenía claro es que quería luchar por mí por una vez en la vida. En la terapia descubrí el significado de mi Trastorno, pensamientos y sentimientos que tenía que no estaban acorde a la realidad que en verdad existía, darme cuenta de las cosas que tenía dentro y que el no hablar y no exteriorizar lo que sentía hacía que me bloqueara y terminará con mis cambios de humor, descubrí el significado de autolesionarme como forma de huída, descubrí todas esas cosas positivas de mí que había olvidado, aprendí a analizar cada una de las situaciones y sentimientos y cómo hacerles frente poco a poco. Aprendí que la infancia marca, que se queda dentro, que las cosas no se olvidan por no contarlas... he de decir que nunca que considerado que tenga un trauma por las agresiones sufridas, los recuerdos no me impiden hacer una vida más o menos normal, no sé cómo lo hice, quizá influya el hecho que no tengo esa parte de mi vida bloqueada, no me cuesta recordar ninguna de las situaciones y momentos, por ‘suerte’ o por desgracia recuerdo cada uno por pequeño que sea de esos momentos, no necesito hacer terapia para sacarlo fuera y que no me bloqueé. Así que creo que aprendí a vivir con los recuerdos, pasar de echarme la culpa de lo sucedido, a saber que yo no tuve la culpa de nada de aquello, por lo que encontrarme frente a frente con la persona que me agredió ahora mismo en algunas ocasiones me produce indiferencia, ya no huyo ni me enfrento a lo que siento, también tengo que decir que no le odio, aunque deseé durante mucho tiempo su muerte o que me hubiera matado a mí para no sufrir ni haber hecho que yo pasara por todo aquello que pasé y lo que me queda por pasar, pero confió en que el tiempo nos deje a todo el mundo en el lugar que nos merecemos. Ahora tengo 23 años y después de 8 meses de terapia puedo decir que quiero vivir, que de vez en cuando tengo momentos muy malos pero también muy buenos, y que pienso luchar ante todo por mí. Noe
Si quieres contribuir y publicar tu testimonio pulsa aquí.
|