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La asistencia a la salud mental mejora pero con desigualdades entre Comunidades Autónomas

Las principales carencias españolas en atención a la salud mental se resumen en fuertes desigualdades entre autonomías y en déficit de recursos y de sistemas de información. Las divergencias también son notables entre países, según una revisión que publica The Lancet y que llama la atención sobre la carga de este tipo de enfermedad.

Alberto Fernández Liria, presidente de la Asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN), cree que hay un consenso generalizado en Europa para impulsar la salud mental, con iniciativas como la elaboración de un Libro Verde por parte de la Comisión Europea. Sin embargo, unos países están adoptando medidas a mayor ritmo que otros. Reino Unido, por ejemplo, va a dedicar una fuerte inyección presupuestaria a este ámbito.

En España, para Fernández Liria, "el principal problema es la falta de equidad, más acusada en salud mental que en la asistencia en general". Así, en algunas regiones aún faltan los recursos más básicos. Las carencias y desigualdades se agudizan en el caso de los niños y jóvenes, ya que España es, junto con Lituania, uno de los pocos países europeos que carece de títulos específicos para la atención psiquiátrica de estos enfermos. En la atención a ancianos, por otra parte, "todavía no hay nada hecho".

Fernández Liria destaca que, al pasar de un modelo menos hospitalario a uno más ambulatorio, muchas regiones se han dotado de ciertos recursos novedosos "pero no necesariamente en las cantidades adecuadas".

Sin información


En este sentido, otra deficiencia importante en España son los propios sistemas de información. "No hay ninguna fuente oficial de datos para saber, por ejemplo, cuánta gente se encarga en España de la rehabilitación". El Ministerio de Sanidad trabaja en programas de registro, según el presidente de la AEN, "pero estamos aún muy lejos de conseguir datos ambulatorios en cantidades y calidades razonables. Por ahora sólo funcionan bien los conjuntos mínimos básicos de datos, que analizan la actividad hospitalaria, pero es una intervención marginal".

En España, la reciente Estrategia Nacional de Salud Mental, según Fernández Liria, "ha permitido al menos servir como instrumento para que los especialistas y los pacientes planteen cosas a las autoridades regionales". Los resultados positivos se verán "en unos dos años, como dice el propio documento".

No obstante, el especialista apoya el texto, ya que cree que "dará mucho juego". José Ángel Arbesú, coordinador del grupo de salud mental de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) respalda que el documento defina las dolencias que deben atenderse en primaria "pero las consultas siguen, en general, masificadas y burocratizadas, de ahí que se deriven muchos casos". Aun así, Arbesú cree que se están dando pasos en la dirección correcta y que está aumentando el compromiso de las regiones.

José Manuel Solla, miembro del grupo de salud mental de la Sociedad Española de Medicina General (SEMG), cree que falta mucho por hacer. "El antiguo ambulatorio no resuelve los problemas que tiene encomendados". Además del déficit de recursos, Solla aprecia lagunas de formación en el primer nivel, sobre todo en el abordaje de la ansiedad.

Uno de los conflictos existentes en España es la división del trabajo entre niveles. La cartera de servicios recoge la atención a los trastornos mayores y menores y, según Fernández Liria, es adecuado tratarlos en la sanidad pública "pero los que requieran psicoterapia debieran ser remitidos a especializada, no tiene sentido llevar psicólogos al centro de primaria".

 

Fecha: 03-09-2007
Fuente: DIARIO MÉDICO

 

 

 

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