Me descubrieron un trastorno límite de personalidad a los 24 años, y ahora tengo 25, mi realidad como la de cualquier persona con este trastorno, es bastante dura, sé que cada caso es diferente pero todos tenemos sentimientos parecidos; en mi caso cuando no estoy medicada, mi vida es un caos total, estoy casada hace meses y sé que daño mucho a mi esposo ya que él que no lo padece no puede comprenderlo, yo siento mucho odio hacia mí misma, no puedo estar con su amigos, no sé, me siento fuera como si sintiera que ése jamás será mi lugar, me cierro en mí misma, paso días enteros sola, escribiendo y cuando me releo al día siguiente no sé ni lo que escribí, eso es terrible.

Constantemente me siento sola y vacía, con mi familia ahora estoy bien pero pasé un año peleada con ellos porque yo estaba muy mal y sentía que nadie se preocupaba, a esto se sumo que no vinieron a mi boda porque no invité a mi hermano mayor, se preguntarán por qué: él siempre daño a toda la familia, cuando yo tenía 6 años y él 14 me manoseó, desde ese día lo desprecié con toda mi alma, pero a la vez me apena.

La peor etapa de mi vida fue este último año. Comía y vomitaba o no comía por días, me tomaba cualquier sedante que encontrara dando vuelta y luego encontré una farmacia que me vendía sin receta, pasaba el día entero dañándome, me corté las muñecas muchas veces, eso me daba alivio, sentía tanto dolor en el alma que quería reflejar la sangre en mi cuerpo. En julio me decidí a morir, no sabía cómo lo haría pero no podía vivir más a pesar de amar a mi esposo más que a nada en el mundo. Sabía que mucha gente quedaría destruida, pero ya no podía más, cada día era un infierno, todo el día pensando en cómo darme el golpe final y llorando por lo que sentirían los demás, la decisión ya estaba tomada, ordené todas mis cosas prolijamente sin apuro, por las dudas si el día llegaba, una noche me peleé muy mal con mi esposo y al otro día decidí que no podía más, que había llegado el momento, él presintió algo cuando me llamó y sin avisar llegó a casa muy temprano, yo me tiré en la cama y lloré descontroladamente, la cabeza se me partía en dos en mil, él se sentó a mi lado y yo gritaba sin parar que necesitaba morirme... Hoy lo recuerdo y no paro de llorar, jamás había llegado a ese punto, definitivamente al borde, fue entonces cuando él me llevó médico por médico y dimos con las profesionales ideales, poco a poco voy mejorando con terapia y medicación, pero sé que voy a vivir con esto siempre y me da pavor... no quiero ver psicólogas toda mi vida ni tomar medicación.

Sé que jamás seré una mujer normal tampoco sé si quiero serlo ya que mirando a quienes no padecen nada de esto, los veo como personas que no sienten, es muy extraño, es como vivir en dos mundos paralelos y creando infinidad de personajes creíbles para ser aceptada.

Tengo sentimientos encontrados todo el tiempo, pero no tengo opción, así soy, contradictoria a veces, desconocida para mí misma, soy súper solitaria, me gusta, pero también me siento indefensa, tengo pánico, mucho, de querer suicidarme nuevamente, soy vulnerable a todo lo autodestructivo, trato de evitar esos pensamientos pero de todas formas y aún conociendo mi enfermedad no puedo controlar sola mi vida... no sé si un día podré.

Saludos.

 

Opinar     Leer opiniones (0)

 

Si quieres contribuir y publicar tu testimonio pulsa aquí.

 

A-L / M-Z