Más de la mitad de los pacientes que consumen drogas presentan problemas psiquiátricos |
Pocos días hace que se celebró el Día Mundial de la Salud Mental con el ruido de fondo protagonizado por la emisión de un vídeo deleznable en internet sobre un chico esquizofrénico.
Por desgracia situaciones como éstas se siguen viviendo en nuestras ciudades y en nuestros pueblos porque el concepto de enfermedad que estas patologías merecen no acaba de cuajar en la conciencia social imperante.
Y si además hablamos de comorbilidad, entendida como la coexistencia en un mismo paciente de dos o más trastornos psiquiátricos, todo se complica. De especial importancia es la situación comórbida en la que concurren un trastorno mental con un trastorno por abuso o dependencia de drogas, lo que recibe el nombre de patología dual, la cual es relativamente frecuente, estando la prevalencia de consumo de drogas en pacientes psiquiátricos y que acuden a un servicio de salud mental en torno a 30-75% (SEP 2004), y de un 35-55% de problemas psiquiátricos en pacientes que tienen un problema de abuso o dependencia de drogas (Rubio 2001). Dicho de una manera clara, más de la mitad de los pacientes psiquiátricos consumen drogas y a la vez más de la mitad de los pacientes que consumen drogas presentan problemas psiquiátricos, lo cual, a primera vista, puede resultar desolador. Si comparamos este momento con el que se vivió en torno a la heroína allá por la década de los ochenta y primeros de los noventa, podemos concluir que hemos pasado de la epidemia del SIDA a la epidemia de la patología dual.
Pero existen más coincidencias entre los pacientes heroinómanos que se vieron contagiados por el VIH y los que están sufriendo la situación actual. Un paciente diagnosticado como dual está más discapacitado y por ello necesita de más recursos terapéuticos que aquellos que solo tienen un diagnóstico bien sea de dependencia o abuso de drogas o psiquiátrico. Además estos pacientes tienen un mayor riesgo de suicidios, de quedarse sin hogar, de tener problemas legales o médicos, de no cumplimiento de los tratamientos y de más frecuentes y prolongadas hospitalizaciones. Así mismo se da la circunstancia de que los centros de tratamiento suelen estar especializados en una u otra materia pero no en ambas, lo cual hace que el paciente no pueda obtener la respuesta terapéutica apropiada en su caso, o lo que es más grave que incluso pueda quedar fuera del sistema asistencial.
Si para aquella situación se pusieron en marcha planes de prevención y atención específicos, así como una necesaria coordinación entre profesionales de diferentes ámbitos y niveles de atención, acompañados de una movilización proactiva de la sociedad, en este caso no cabe duda de que hay que hacer lo mismo.
Lo primero que ha llevado consigo este nuevo perfil de drogodependientes es la necesidad de modificar las opciones de intervención para atenderlos de forma específica por las mayores dificultades para que se mantengan en tratamiento, existiendo una gran cantidad de abandonos en los primeros meses. Por esta razón y por conocer la importancia de establecer una buena adherencia al tratamiento de estos pacientes, es por lo que es imprescindible abordar cada caso de manera individualizada e imprescindible hacer una evaluación pormenorizada con el fin de concretar un diagnóstico dual que permita justificar la clínica que dicho paciente presenta. Sin ese análisis multifactorial, la evaluación podría llevarnos a obtener una imagen errónea del paciente y como consecuencia el poner en marcha intervenciones inadecuadas.
En ese mismo sentido, esta situación esta propiciando que exista una reconciliación de la red de drogodependencias del Instituto de Bienestar Social de la Diputación de Córdoba con la red de Salud al pasar del paradigma social como modelo de atención a personas con problemas relacionados con el consumo de drogas, imperante hasta hace pocos años (Adicciones. 2007), al modelo sanitario integrándose dentro de la red normalizada de centros de salud. Esto, lejos de pensar que pueda ponerse en peligro la atención que se viene prestando, va a favorecer que se produzca un efecto sinérgico entre Salud Mental y Drogodependencias desde el mismo momento en que ambas van a verse implicadas tanto en la detección, evaluación como en la intervención en el ámbito de las drogas.
Fecha: 18/10/2007
Fuente: DIARIO DE CÓRDOBA |
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