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Efectos de los abusos sexuales en menores

Los efectos de los abusos sexuales son muy variados, dependiendo del tipo de agresión, la edad del agresor y la víctima, el tipo de relación entre ambos, la duración de la agresión, la frecuencia de la agresión, la personalidad del niño/a agredido, la reacción del entrono. etc. Es decir, dependen de la influencia de muchos factores que, además, no actúan siempre igual porque dependen también de las características de la propia persona y de la interacción entre varios factores.

Efectos iniciales (en las horas, días, semanas y meses siguientes):

Cuando hablamos de efectos iniciales nos referimos, según la convención de los profesionales, a aquéllos que aparecen durante los dos años siguientes a la agresión. A partir de este momento hablamos de efectos a largo plazo.

De los menores que sufren abusos sexuales, entre el 60% y el 80% se ven afectados en diferente grado. Sólo entre el 20% y el 30% permanecen estables emocionalmente después de la agresión.

Entre el 17 y 40% sufren patologías clínicas claras. El resto tiene síntomas de diferente tipo.

1. HACIA EL AGRESOR Y/O FAMILIARES: Desconfianza, miedo, hostilidad, abandono de hogar, conducta antisocial. etc.

2. HACIA SÍ MISMO/A: Vergüenza, culpa, estigmatización, baja autoestima, etc.

3. TONO AFECTIVO: Ansiedad, angustia, depresión, etc.

4. SEXUALIDAD: Exceso de curiosidad, precocidad de conductas, prostitución infantil, etc.

5. OTRAS CONDUCTAS: Problemas del sueño y/o alimentación, problemas escolares: Falta de concentración, etc.

Efectos a largo plazo (años después):

Los efectos a largo plazo son más difíciles de estudiar por la interferencia de otra serie de factores. Disponemos, a pesar de esta dificultad, de suficientes trabajos como para establecer relaciones bastantes seguras entre los abusos sexuales en la infancia y determinados problemas posteriores.

La depresión es la patología más claramente relacionada con los abusos sexuales. Quienes los sufrieron durante la infancia es más probable que tengan depresiones durante la vida adulta. Las ideas de suicidio y los suicidios de hecho llevados a cabo, también son más probables en quienes han sido víctimas de abusos sexuales.

La mayor probabilidad de sufrir problemas escolares como la falta de concentración, fracaso escolar, dificultades generales de aprendizaje, etc. se asocia también con el hecho de haber sufrido abusos.

Ansiedad, tensión y dificultades en los hábitos de comida, están asociados también con mayor frecuencia a este tipo de traumas infantiles.

Las dificultades de tipo relacional (en especial con los hombres, los padres o los propios hijos/as) acompañan también con cierta frecuencia, estas sintomatologías. En las relaciones interpersonales es frecuente que la víctima sienta hostilidad hacia las personas del mismo sexo que el agresor.

Otra serie de efectos, como los relacionados con la sexualidad (dificultades para relajarse, anorgasmia, promiscuidad, explotación sexual, etc.), han sido también confirmados. Todo parece indicar que las víctimas de abusos sexuales durante la infancia tienen dificultades sexuales y disfrutan menos con la actividad sexual.

 

López F y Del Campo, A (1999): Prevención de abusos sexuales a menores. Guía para padres y educadores. Salamanca: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Ed: Amarú.

 

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