La autolesión es una forma de expresar dolor, una manera no verbal de comunicación en donde los sentimientos se transmiten visualmente a través del cuerpo, el que generalmente se usa para liberarse de sentimientos de rabia, ira, tristeza, soledad, rencor y dolor emocional, es decir, emociones que el sujeto no puede expresar.
A veces, ocurre que ante el sentimiento de no estar vivo, estas personas se cortan para cerciorarse que sí lo están. La autolesión se utiliza entonces, para aliviar dolores emocionales fuertes, ya que es más fácil controlar el dolor físico que el emocional. Normalmente lo hacen para intentar mantener su integridad psicológica, es decir, como una manera de no suicidarse; al hacerse daño, logran acabar con emociones insoportables y una presión agobiante, lo que reduce el deseo de dejar de existir.
Motivaciones psicológicas
Una gran cantidad de artículos proponen las posibles motivaciones (Miller, 1994; Favazza 1986, 1996; Connors, 1996a, 2000; Solomon & Farrand, 1996; Ousch et al., 1999; Suyemoto, 1998; entre otros):
1. Regulación de emociones. Uso de la autolesión para tratar de regresar al cuerpo a un equilibrio cuando se está frente a una turbulencia de sentimientos abrumadores. Esto incluye el poder reconectarse con su cuerpo después de un episodio disociativo, tranquilizar al cuerpo en momentos en que se despiertan fuertes emociones o estados fisiológicos incómodos, validar el sufrimiento interno expresándolo de manera externa, y evitando el suicidio debido a lo incontenible de los sentimientos. En muchos sentidos, la autolesión es un “regalo de sobrevivencia”. Puede ser la elección más integradora y de auto-preservación que se tiene de una gama muy limitada de opciones.
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Escapar del sentimiento de vacío, de irrealidad, de la depresión.
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Acabar con la tensión.
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Encontrar alivio: cuando emociones intensas se van acumulando, las personas que se autolesionan se sienten abrumadas y no saben cómo hacer frente a la situación. Al causar un dolor, reducen el nivel emocional y fisiológico acumulado a uno que sea más manejable.
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Calmar el odio: muchos autolesionadores tienen dentro de ellos enormes cantidades de rabia. Por el miedo a expresarla, se lesionan como método de airear sus emociones.
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Abandonar el adormecimiento emocional: muchos dicen que para sentir algo, para saber que siguen vivos, requieren sentir algo concreto y real como es el dolor físico de una autolesión.
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Estar en la realidad: para manejar los estados de despersonalización y disociación, un dolor físico puede regresarlos a la realidad.
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Elemento de seguridad o sentimiento de valía: utilizan la autolesión como herramienta que da seguridad y les da una sensación de valor.
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Lograr un estado de euforia, para manejar la situación en la que se encuentran.
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Prevenir el suicidio.
2. Como medio de comunicación. Algunos usan la autolesión como un vehículo para expresar cosas de las cuales no pueden hablar. Cuando es usada para comunicarse con otros, se puede pensar que la AL es una manipulación. Sin embargo, en general la manipulación es un intento indirecto de lograr un cometido; si una persona aprende que un método directo de pedir algo es escuchado y atendido, entonces la necesidad de utilizar métodos indirectos decrece. Por lo tanto, entender que un acto de autolesión tiene el cometido de tratar de comunicar puede ser crucial para manejarlo de manera efectiva y constructiva.
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Forma de expresar dolor emocional el cual ya no pueden soportar.
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Influenciar la conducta de otros.
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Comunicar a otros la gravedad de su desesperación.
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Comunicar a otros la necesidad de ayuda.
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Expresar o reprimir su sexualidad.
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Expresar o manejar sentimientos de enajenación.
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Validar su dolor emocional: las heridas sirven como evidencia de que sus sentimientos son reales.
3. Para controlar o castigar. En esta categoría se incluyen la reactuación de traumas, regateo y los pensamientos mágicos (si me lastimo, entonces lo malo que me puede suceder no sucederá), proteger a otros y auto-control. El auto-control se solapa en cierto sentido con la regulación de emociones; de hecho casi todas las razones para autolesionarse listadas tienen el elemento de influir sobre el control de uno mismo.
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Castigarse a uno mismo por ser “malo” o “mala”.
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Obtener un alivio bioquímico: existe la idea de que a los adultos que fueron repetidamente traumatizados cuando eran niños les cuesta mucho trabajo regresar a un estado base “normal” y, en cierto sentido, se vuelven adictos a estar en crisis. La autolesión puede perpetuar este tipo de estado de crisis.
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Continuar con patrones de abuso: en lo general, los autolesionadores sufrieron abuso (sexual, verbal o físico) en su infancia.
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Desviar la atención (tanto interna como externa) de temas que son muy dolorosos para abordar o analizar: el dolor físico substituye al dolor real.
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Ejercer una sensación de control sobre el cuerpo de uno mismo.
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Prevenir que algo peor suceda.
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