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Cuando hablamos de conductas suicidas no solo nos referimos al suicidio consumado sino también a la ideación suicida, a las amenazas o a las tentativas. La mayoría de autores coinciden en considerar estas conductas como un continuo. Desde esta perspectiva jerárquica, la ideación suicida constituye el primer eslabón o nivel de menor gravedad. A continuación, y por orden de severidad, le siguen las amenazas, las tentativas de suicidio, diferenciando entre leves y graves, y finalmente el suicidio consumado.
No obstante, a pesar de que generalmente los deseos de morir y las amenazas anteceden a las tentativas y estas a su vez preceden en muchos casos a los suicidios consumados, es probable, tal como apuntan Wilde, Kienhorst y Diekstra (1996), que este modelo no sea aplicable a todos los casos ya que en algunas personas la conducta suicida podría haber surgido de un modo no jerárquico.
Definiciones
“Se llama suicidio, toda muerte que resulta, mediata o inmediatamente, de un acto positivo o negativo, realizado por la víctima misma, sabiendo que debía producir ese resultado.” (Durkheim, 1897)
“Suicidio significa el acto fatal e intento de suicidio el acto no fatal de autoperjuicio, llevado a cabo con conciente intento autodestructivo, no obstante vago y ambiguo.” (Stengel, 1965).
“En un sentido amplio la vivencia suicida es una conducta con matices muy diversos ‘de interés psicosociológico’ (Giner et al, 1972) que sin producir la muerte puede marcar el posterior desarrollo de la existencia de la persona”.
“El suicidio es toda conducta que busca y encuentra la solución de un problema existencial en el hecho de atentar contra la vida del sujeto” (Baechler, 1975).
“Todo acto por el que un individuo se causa a sí mismo una lesión, o un daño, con un grado variable de la intención de morir, cualquiera sea el grado de intención letal o de conocimiento del verdadero móvil.” (OMS, 1976)
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“La conducta suicida es toda conducta humana impregnada de fantasías, deseos e ideas de muerte.” (Rocamora Bonilla, 1992).
"Las personas que se suicidan se sienten perseguidos por su propia tortura. Es su culpa la que les hace no estar en paz consigo mismos." Gloria Marsellach Umbert.
En la Asociación Argentina de Prevención del Suicidio, como producto de la reflexión crítica acerca de la tarea del equipo asistencial, se llegó a la siguiente definición:
La primera etapa, connotada por las fantasías, se le llama Ideación Suicida. Las Crisis Suicidas, serían expresión de un cálculo de salida, mientras la Tentativa de Suicidio constituye el aviso denunciante. El Suicidio Frustrado correspondería a un período de prueba de ensayo-error y el Suicidio Consumado representaría la condensación del proceso.
El por qué de la conducta suicida
La pérdida del control sobre su situación vital y sus emociones y, en segundo lugar, la pérdida de toda visión positiva del futuro (desesperación). Ante el dolor emocional y las ideas suicidas que de ella derivan sólo puede resultar eficaz una terapia que nos ayude a recuperar el control y la esperanza.
El dolor emocional hace que nuestra visión del mundo circundante se estreche hasta tal punto que llegamos a distorsionar la realidad. Nos fijamos únicamente en los aspectos negativos de la vida, y los positivos los pasamos de largo como si no tuvieran importancia alguna o, sencillamente, no existieran. Rechazamos por estúpidas todas las opciones que se nos ofrecen para resolver nuestro problema, hasta que parece que no hay solución posible. Es como si estuviéramos atrapados en una oscura caverna sin salida, o quizás en un túnel que empieza en un dolor constante y llega hasta los mismísimos infiernos, sin posibles salidas ni hacia el cielo ni hacia la felicidad. Empezamos a creer que nada nos puede aliviar y que nuestro dolor no va a acabarse nunca. Y mañana igual, o aún peor. ¡Puede que la única solución sea la muerte!
El suicidio no soluciona nada, lo único que hace es adelantar el final sin haber encontrado la solución. No se puede decir que el suicidio sea una opción, ya que "opción" quiere decir "posibilidad de optar o elegir", y el suicido nos arrebata para siempre lo uno y lo otro. La muerte es un acontecimiento irreversible que, no sólo no elimina el dolor, sino que lo transmite a quienes nos rodean. También transmiten su dolor las personas que viven en la más absoluta soledad y se quitan la vida. Se lo transmiten a aquellos miembros de la sociedad a quienes les importa y les preocupa. Por ejemplo... ¡a nosotros mismos!
Qué hacer
• Ideación suicida: Si estás en la primera fase, la ideación suicida, ¡busca solución ya! Debes encontrar herramientas mentales para parar los pensamientos recurrentes y, así no pasar a la segunda fase las Tentativas suicidas en la que una vez entras ya estás en el segundo nivel con los impulsos descontrolados. Tienes que acudir a tu psiquiatra y/o psicólogo, y contarle lo que te está sucediendo para romper la cadena.
• Tentativas suicidas: Las tentativas suicidas, ya has pasado de la primera fase y el pensamiento ya se ha convertido en acto. Probablemente empieces con El gesto suicida, amenaza con hechos sobre una conducta autodestructiva que se llevará a cabo, suele estar cargada con simbolismos. La amenaza suicida lo mismo que el anterior pero con palabras. Y entres en el suicidio frustrado, es el Suicidio que no llega a consumarse porque un imprevisto, algo con lo que no contaba el sujeto, lo interrumpe. Está claro que necesitas ayuda urgentemente, aunque no lo veas tienes que agarrarte a ella, una ayuda profesional y un aprendizaje de herramientas no destructivas para no llegar o interrumpir al el fuerte impulso de acabar con tu vida
• El Suicidio Consumado: Aquí pusiste fin a la vida dejando un rastro de dolor en la gente que te quiere y te rodea. Perdiste la oportunidad del cambio, de una vida diferente que pudiera haber sido si no hubieses llegado hasta aquí.
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