¿Cómo sacudirte el resentimiento y el rencor acumulado hacia tus progenitores durante toda una vida? ¿Por qué han hecho mi vida tan tortuosa? ¿Era necesaria tanta dureza?

Soy consciente que al reconciliarte con tus padres te reconcilias con la vida pero yo todavía no he encontrado la forma de hacerlo.

He vivido toda forma de maltrato imaginable, comenzando con el maltrato físico hasta el terror psicológico, desde mi más tierna infancia. Todo esto continuó hasta la adolescencia, edad en la que me convencí a mí misma de que mi existencia no valía nada, de que no hacía nada bien y de que, además de eso, a nadie podía interesarle ni como chica, ni como amiga, ni como persona. Tuve episodios depresivos desde los 14 años de diferente intensidad y duración, que nunca fueron tratados. Crecí pensando que era débil y que no merecía el respeto ni la consideración de mis iguales.

Cuando fui a la universidad todo cambió, me encontraba satisfecha con mi vida, era feliz, aunque los veranos eran una tortura y volvía a deprimirme en cuanto estaba con mi familia más de una semana.

A los 21 años perdí la virginidad en una violación perpetrada por mi propio novio. No se lo conté a nadie porque pensé que me lo tenía ganado, por haberme negado a hacerlo tantas veces. Me sentía culpable.

Posteriormente, me di cuenta de que el hecho de no poder complacer a mi madre era algo que me estaba influyendo en mi relación con los demás, hasta el punto de mostrarme perfeccionista en cualquier trabajo que empezara, lo cual me llevó posiblemente y entre otros factores a una anorexia nerviosa. Y fue ahí cuando me diagnosticaron el trastorno límite de personalidad. También he tenido dos brotes psicóticos y trastornos del ánimo.

Desde los 17 años he consumido hachís y marihuana y siendo ya más adulta empecé con el speed y la cocaína, lo cual me precipitó hacia las autolesiones y las crisis de ansiedad.

No suelo comprometerme en las relaciones de pareja por miedo a que me hagan daño.

Respecto a mi familia, han pasado del maltrato a la sobreprotección, que consiste básicamente en no confiar en mis capacidades para afrontar la vida y me acosan, me interrogan sobre mi vida... me juzgan, lo cual me hace sentirme invadida, por lo cual siento cierto rechazo hacia ellos. Pero su preocupación constante y el desgaste que eso conlleva para ellos me hacen sentirme culpable.

Mi vida social dista mucho de ser satisfactoria, he pasado por varias terapias, algunas no las he terminado y actualmente sigo tratamiento farmacológico. Mi ánimo se ha estabilizado pero no me siento satisfecha y el vacío y el deseo por conocer el sentido de la existencia llenan mis días.

 

Opinar     Leer opiniones (1)

 

Si quieres contribuir y publicar tu testimonio pulsa aquí.

 

A-L / M-Z