Realmente creo que habría que revisar cada caso borderline.

Los hay que puede que lo sean a causa de puro vicio del enfermo aunque su familia y/o entorno les apoyen de veras, pero otros son víctimas de una familia desestructurada, insidiosa e irresponsable cuyo maltrato ha propiciado el trastorno, como es mi caso.

No es victimismo, no, es una realidad certera. Y lo que más me alucina es esa maldición que me persigue también fuera de mi familia, es decir, hallo sistemáticamente a personas que dudan de mi condición de víctima de las circunstancias y vierten en mí la insidia de que yo con no sé qué actitud maligna me he llevado a mí misma al abandono por parte de toda persona familiar o no. Si así fuera significaría que manejo la situación pero eso me haría enfermar aún más.

Pero tampoco sé ser tan mala. En todo caso tengo un gran corazón pero a los ojos de todos sólo soy un cúmulo de orgullo y mentira constante... sufro enormemente, ya no hay nada peor que esto, escuchar una y otra vez que miento me llena de frustración, cuando no es cierto si no que algunas cosas las invento por huir de la realidad.

Pero en las cuestiones de lealtad al honor ajeno y de veracidad de intenciones mías y ajenas siempre soy fiel a la verdad... y supongo que ése es el problema: los llamados cuerdos no están demasiado acostumbrados a oír ni a practicar el arte de no mentir.

Tal vez no estemos enfermos si no que los borderline vivimos en universos totalmente distintos al del mundanal ruido.

 

Yuko

 

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