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Un nuevo tratamiento, la terapia Esquema, parece ser más eficaz que el empleado normalmente en los pacientes con trastorno límite de la personalidad (la psicoterapia centrada en la transferencia). Según se publica en el último número de Archives of General Psychiatry, la terapia Esquema consigue la recuperación en el 50 por ciento de los pacientes y mejora significativamente a otros dos tercios.
El éxito de este tratamiento se asocia estrechamente con su duración e intensidad (dos sesiones semanales durante tres años). Estos resultados contradicen la creencia de que el trastorno límite de personalidad no puede curarse y de que la psicoterapia a largo plazo es ineficaz. La terapia Esquema empezó a desarrollarse a mediados de los años 80 por el psicólogo de la Universidad de Columbia, en Nueva York, Jeffrey Young. En 1990 se fundó el primer Instituto de Terapia Esquema en Manhattan. Este abordaje consiste en un tratamiento integral, basado en los principios de la terapia cognitivo-conductual y en las técnicas focalizadas en la emoción. Las sesiones se fundamentan en la vida ajena a la terapia del paciente y en las experiencias traumáticas de la infancia que son comunes en este trastorno. En este estudio, investigadores holandeses, coordinados por Arnoud Arntz, de la Universidad de Maastricht, compararon la terapia Esquema con la centrada en la transferencia en 86 pacientes de cuatro centros de salud mental holandeses. A los tres años de tratamiento, el 45 por ciento de los que recibieron la terapia Esquema se recuperaron, frente al 24 por ciento del otro grupo. Un año más tarde, la recuperación alcanzó al 52 y al 29 por ciento, respectivamente.
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