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En realidad se podrían contar multitud de cosas, historias que marcan la vida de una persona; en este caso mi vida, recuerdo muchas cosas de pequeña que aún hoy me hacen daño, como que mi hermana fuera la preferida de mi abuela y ésta me despreciara, por poner un ejemplo, pero es una vida y como tal necesitaría otra entera para contarla, así que creo que aquí resumiré un poco el todo, un poco la niñez, y lo último que creo que fue el detonante para mi estado actual. De pequeña siempre estaba sola, en el colegio no tenía amigas, yo siempre pensé que era rara, vivía en otro mundo, no sabía relacionarme con la gente, me veía siempre rodeada de envidias, o eso me parecía, que si era más lista, que si era más mona etc. Me sentí siempre terriblemente sola, tanto a nivel de amigos como en lo familiar. Mi hermana mayor no me quería y me trataba muy mal, tan solo con mi hermano pequeño me llevaba mejor. Mis padres eran, son, ludópatas; mi padre, camionero, pasaba la mayor parte del tiempo fuera; mi madre, depresiva por naturaleza, siempre estaba o llorando o en el bingo. Después llegó la adolescencia, entré en formación profesional, el primer día me dieron una paliza, dejé los estudios... y me pasé un año sin salir de casa. Después conocí a un chico ocho años mayor que yo, yo tenía 15 y él 23, fue una relación horrible, me sometí totalmente a el, yo me daba cuenta de todo, pero era incapaz de dejarlo, abusó de mí en dos ocasiones, hacía conmigo lo que quería, me mentía en todo, me manipulaba a su antojo, hasta que al final fue él el que me dejó por que yo no podía hacerlo, aun así después de que me dejara seguíamos manteniendo relaciones hasta que un día dije ‘basta’, y ya no lo volví a ver; fueron casi tres años de relación, me costó mucho superarla. A partir de ahí fue un desenfreno de salidas, fiestas, dejar abandonados los estudios, beber, fumar porros, etc., hasta que también, por fin, conseguí decir ‘basta’. Y a todo esto eso añadir mi agorafobia, entre capítulo y capítulo hubo meses sin salir de casa. Cuando conseguí dejar a un lado tanto desenfreno me fui unos meses lejos de Sevilla para desconectar y luego volví a casa, y todo seguía igual; muchos problemas económicos y todo por la ludopatía de mis padres. Volví a estudiar, ésa fue una época tranquila, en la que estuve estable y bien, conocí a un par de amigas que aún conservo, para mí las mejores que tengo y un par de años después a mi actual pareja con la que me fui a vivir con el a Madrid, y llegó el ‘boom’ de la agorafobia, sigo añadiendo que entre todo esto hubo meses sin salir de casa para nada, sólo que no recuerdo meses exactos ni nada, pero esta vez fue peor: no podía trabajar no podía ir a comprar el pan, NO PODÍA HACER NADA, primera psiquiatra de mi vida, con 23 años, me diagnosticó agorafobia con fobia social. Estuve viviendo un año y pico en Madrid, fatal, todo eran peleas con mi pareja porque como no podía trabajar no teníamos dinero, como no teníamos dinero no llegábamos, etc, muy muy mal, yo ya no aguantaba, hasta que reventé y decidí volver a Sevilla y menos mal porque mi novio quiso venirse conmigo. A todo esto a mi padre ya se le había diagnosticado un cáncer de amígdala, lo habían operado y le habían puesto su quimioterapia. En Sevilla conseguimos comprar un piso, pero yo seguía estando mal, algo fallaba, intentaba echarle ganas a todo, sobre todo a trabajar, pero en todo lo que intentaba salía mal, sentimientos de culpa por todos lados, agobios increíbles, depresiones que se me salían por los poros de la piel y sin querer relacionarme con nadie, ¿solución? Psicóloga. Tuve varias sesiones, no me gustó, dije: ‘yo puedo sola’, una mierda para mí... así varios años. A mi padre se le diagnostica un cáncer terminal, me involucro mucho, busco por todos los medios segundas opiniones, un médico que lo quiera operar, me peleo con todo el mundo, dejo todo de lado, el trabajo, la pareja, la casa... todo, me vuelco en mi padre, al final encuentro uno en Valencia que sí quiere operarlo, así que nos vamos a Valencia, aquello fue horrible, lo operaron, salió mal, después otras dos intervenciones a vida o muerte, total tres meses allí padeciendo lo indecible, yo ya estaba que explotaba, no soportaba ni a mi padre, no quería que nadie me hablara, ni que mi novio me llamara, no quería nada, quería desaparecer... Mi madre que ya veía que no estaba muy bien me convence para que vuelva a Sevilla, regreso y la semana previa a que mis padres volvieran de Valencia, empiezo con los cortes... mis primeros cortes y pastillas con alcohol y golpes en el trabajo, y me daba de hostias contra la pared, estaba ya descontrolada, pues otra vez al psiquiatra, DIAGNÓSTICO: TLP. A partir de ahí aún hoy no levanto cabeza, sé que desde siempre algo pasaba conmigo, porque nunca me sentí bien, toda mi vida he pensado que era rara, siempre a disgusto, incómoda, triste, pero lo de mi padre superó mi límite de sufrimiento hasta tal punto que algo dentro de mí dio la vuelta, que ha hecho que no pueda recomponerme, que no pueda decir como en otras ocasiones ‘basta’. Y en este punto me encuentro, no quiero saber nada de nadie, ni hablar con nadie, ni ver a nadie ni que nadie me pida nada, ni que me llamen, no quiero nada del mundo, sólo quiero estar sola y tranquila, sólo quiero eso: tranquilidad.
TRINI
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