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Un estudio realizado por la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental alerta que casi la mitad de los afectados con trastorno bipolar abusan de las drogas y el alcohol, dificultando el diagnóstico y tratamiento

El trastorno bipolar se caracteriza por atravesar fases de depresión y de manía, de modo que el paciente pasa por estados de ánimo cambiantes entre dos polos opuestos. Con una prevalencia en torno al 1 % y 2 %, la proporción entre hombres y mujeres es similar y la edad de inicio son los 30 años, aunque los primeros síntomas se pueden detectar en la adolescencia y tienden a repetirse por familias.

Sólo en un 10 % aparece a los 50 años y en estos casos hay que sospechar la existencia de factores orgánicos. Se trata de una enfermedad crónica, recurrente, con presencia variable de fases según cada paciente y con riesgo de deterioro cognitivo y pérdida neuronal a lo largo de la enfermedad en relación con el número de fases maníacas.

Por ello, la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (FEPSM) ha llevado a cabo un estudio donde se manifiesta la necesidad de realizar un diagnóstico y un tratamiento adecuado lo antes posible, sin embargo, éste suele retrasarse hasta los diez años de evolución de la enfermedad, a veces por dificultades intrínsecas.

Otro de los problemas y dificultades no sólo para confirmar el diagnóstico, sino para tratar a los pacientes, es la alta prevalencia de consumo de drogas en esta patología. Los estudios al respecto señalan cifras cercanas al 50 %.

Según FEPSM, la red socio sanitaria resulta insuficiente y debería incrementarse la coordinación entre recursos existentes; destinar recursos a una mayor formación de los profesionales de salud mental; contratar más profesional socio-sanitario; desarrollo de un servicio de atención domiciliaria que funciones de forma eficaz y coordinada con la red de recursos.

En este sentido, los expertos apuntan que el paciente con un trastorno bipolar, necesita, como en otras patologías un "médico-especialista de cabecera" que conozca al paciente y establezca con él y su entorno próximo una relación terapéutica y preventiva, dotando poco a poco al paciente de armas para luchar y dominar la enfermedad que sufre.

El apoyo familiar, la psicoeducación para el trastorno bipolar y un cumplimiento estricto de las pautas farmacológicas permiten una evolución favorable de la enfermedad bipolar y realizar en la mayor parte de los casos una vida normal. Asimismo, lo importante en muchos casos es detectar los síntomas iniciales de una posible descompensación y hacerle frente.

 

Fecha: 31-7-2007
Fuente: EUROPA PRESS

 

 

 

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