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Un manejo integral puede asegurar el control de los síntomas del trastorno límite de personalidad, cuadro que afecta a entre el 5 y el 10 por ciento de la población mundial. El control ha de ser riguroso porque este trastorno tiene elevadas tasas de abandono terapéutico. El trastorno límite de personalidad se fundamenta básicamente en la impulsividad, la inestabilidad emocional y en el sentimiento de vacío crónico. Son fenómenos que condicionan un síndrome clínico caracterizado por intentos autolíticos repetidos, conductas de impulsividad que pueden ir acompañadas de abuso de sustancias tóxicas, inestabilidad laboral, conflictos de pareja y promiscuidad sexual, entre otros. Estas situaciones originan una importante demanda asistencial en urgencias. Se trata de un trastorno muy desconocido que afecta a entre el 5 y el 10 por ciento de la población mundial y con una importante comorbilidad con trastornos de la conducta alimentaria. Su diagnóstico diferencial no es complejo pero sí conseguir la adherencia al tratamiento, según Marina Díaz Marsá, del Servicio de Psiquiatría del Hospital Clínico de Madrid, y coordinadora científica del curso sobre Trastorno límite de la personalidad, dirigido por Juan José López-Ibor y José Luis Carrasco, catedrático y profesor, respectivamente, de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid, que hoy comienza en Madrid. Según la experta, uno de los obstáculos más importantes en el manejo de este cuadro es la dificultad de los pacientes para seguir el tratamiento. De hecho, las grandes series de pacientes con trastorno límite, como la del profesor Michael Stone, de Nueva York, registran tasas de un 50 por ciento de abandono. "La impulsividad hace que se introduzcan de lleno en una terapia, pero la intolerancia a la frustración es la que conduce a los abandonos". Díaz ha señalado que actualmente se sugiere que entre los factores etiológicos que influyen en el trastorno se encuentra el hecho de haber padecido abusos en la infancia (sexuales o afectivos), pero también existe una vulnerabilidad biológica que condiciona su aparición. "Alteraciones en el sistema serotoninérgico, en el eje hipotálamo-hipofisosuprarrenal, así como otros indicadores biológicos son comunes a la práctica totalidad de los pacientes y sobre los que se orienta el tratamiento farmacológico". Otra de sus características es que mejora a medida que avanza la edad de los pacientes y su situación se estabiliza, por lo que se especula con la idea que el límite sea una entidad diferente a un trastorno de personalidad, normalmente crónico. No obstante, la psiquiatra subraya que el tratamiento es integral y multidisciplinar. El manejo farmacológico es indispensable pero debe acompañarse de terapias psicológicas enfocadas al control de las conductas impulsivas, a la mejora de relaciones interpersonales, al conocimiento de la enfermedad y al manejo de la estabilidad emocional. En la terapia biológica, la combinación de fármacos suele ser la norma. "Con ambas estrategias dos terceras partes de los afectados llegan a controlar su enfermedad". Desde hace dos años, el Hospital Clínico de Madrid, dispone de una Unidad de Trastornos de la Personalidad, dirigida por José Luis Carrasco, que proporciona tratamiento farmacológico y psicoterapéutico a afectados por este trastorno y por otros relacionados. Incluye dispositivos de consulta externa, psicoterapia individual y grupal y unidades de hospitalización, tanto de día como en régimen de internamiento. "Estos pacientes tienen necesidades terapéuticas y educativas diferentes a otros con trastornos mentales. En la unidad se trabaja en el conocimiento del trastorno y de los síntomas, en la regulación de las emociones y las conductas, en la mejora de las vivencias y en su expresión, y se entrena en habilidades interpersonales y sociales". Un punto importante, según Marina Díaz Marsá, que también forma parte del tratamiento que se ofrece en el citado hospital, es intentar modificar las dinámicas familiares patogénicas, ya que "una gran parte de los pacientes procede de familias desestructuradas que deberían participar".
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